Puntos Clave de esta Guía
- La valoración por un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico es innegociable antes de retomar actividades de impacto.
- La recuperación no es lineal; el respeto a los tiempos biológicos (especialmente la influencia de la relaxina) previene lesiones a largo plazo.
- El entrenamiento del core postparto debe centrarse en la activación del transverso abdominal y el diafragma, no en los crunches tradicionales.
- La salud mental y el descanso son tan cruciales para la recuperación física como el propio ejercicio.
Retomar la actividad física tras dar a luz es una de las decisiones más beneficiosas que puedes tomar por tu salud integral, pero requiere una estrategia fundamentada en la paciencia y el conocimiento biológico. En 2026, la evidencia científica subraya que el ejercicio postparto no debe entenderse como una carrera para recuperar la figura previa, sino como un proceso de rehabilitación funcional que restaure la sinergia entre el core, el suelo pélvico y la postura global.
Para empezar de forma segura, el primer paso es obtener el alta médica y, de forma ideal, realizar una valoración funcional con un especialista en suelo pélvico. A partir de ahí, la progresión debe ser gradual, priorizando la respiración diafragmática y la estabilidad lumbopélvica antes de introducir cargas o impactos.
El inicio seguro del ejercicio postparto
El concepto de ‘cuarentena’ es un marco temporal de referencia, pero no una regla absoluta para todas las mujeres. La vuelta al ejercicio postparto depende críticamente del tipo de parto (vaginal o cesárea), las posibles complicaciones (desgarros, episiotomías) y tu nivel de actividad previo.
La ventana de recuperación biológica
Durante las primeras seis semanas, tu cuerpo atraviesa una fase de involución uterina y cicatrización intensa. En este periodo, el ejercicio debe limitarse a caminar de forma suave y realizar ejercicios de movilidad articular. Es vital entender que la hormona relaxina, responsable de la laxitud de ligamentos y articulaciones para facilitar el parto, permanece en el sistema durante varios meses, especialmente si optas por la lactancia materna. Esto aumenta el riesgo de esguinces y lesiones articulares si se introducen movimientos bruscos prematuramente.
Señales de alarma que no debes ignorar
Tu cuerpo se comunicará contigo durante este proceso. Debes detener cualquier actividad y consultar con un profesional si experimentas:
- Sangrado vaginal que aumenta con el esfuerzo o cambia a un color rojo brillante.
- Sensación de pesadez o presión en la zona vaginal (posible signo de prolapso).
- Incontinencia urinaria o fecal, incluso si es leve.
- Dolor en la zona de la cicatriz (ya sea abdominal o perineal).
- Dolor lumbar o púbico agudo.
El suelo pélvico: El epicentro de tu bienestar
El suelo pélvico ha soportado el peso del bebé durante meses y se ha distendido significativamente durante el parto. No es simplemente un conjunto de músculos; es la base que sostiene tus órganos internos y estabiliza tu columna. Ignorar su estado antes de saltar o correr puede derivar en problemas crónicos como la incontinencia o el descenso de órganos.
Más allá de los ejercicios de Kegel
Aunque los ejercicios de Kegel son conocidos, la fisioterapia moderna en 2026 apuesta por la integración funcional. No basta con ‘apretar’; hay que aprender a coordinar la contracción del suelo pélvico con la exhalación durante los esfuerzos cotidianos, como levantar al bebé o subir escaleras. Los ejercicios hipopresivos se han consolidado como una herramienta excelente para reducir la presión intraabdominal y tonificar la faja natural del cuerpo sin agredir el periné.
La importancia de la valoración profesional
Según la Organización Mundial de la Salud, la atención postparto es clave para la salud a largo plazo. Una visita a un fisioterapeuta especializado te permitirá conocer el tono basal de tu musculatura y si existe algún tipo de disfunción que deba tratarse antes de progresar a ejercicios de mayor intensidad.
Diástasis Recti: Recuperando la pared abdominal
La diástasis es la separación de los rectos abdominales para permitir el crecimiento del útero. Es un proceso natural, pero si la distancia entre los músculos no se reduce tras el parto, puede comprometer la estabilidad lumbar y generar una protuberancia abdominal persistente.
Cómo evaluar tu abdomen de forma segura
Tumbada boca arriba con las rodillas flexionadas, coloca tus dedos sobre el ombligo y levanta ligeramente la cabeza. Si sientes un hueco profundo donde los dedos se hunden, es probable que haya diástasis. Sin embargo, más importante que el ancho del hueco es la tensión de la línea alba. Si al hacer un esfuerzo el abdomen ‘sale’ hacia fuera en forma de cono, tu faja abdominal no está gestionando bien la presión.
Ejercicios recomendados y contraindicados
En esta etapa, olvida los abdominales clásicos (crunches) o las planchas frontales largas. Estos ejercicios aumentan la presión interna y pueden empeorar la diástasis. En su lugar, enfócate en:
- Activación del transverso: Imaginando que llevas el ombligo suavemente hacia la columna al exhalar.
- Puentes de glúteo: Para fortalecer la cadena posterior y estabilizar la pelvis.
- Peso muerto con respiración controlada: Una vez avanzada la recuperación, para trabajar la funcionalidad diaria.
Planificación por etapas hacia la intensidad
La vuelta al gimnasio o al running debe ser un camino de hitos, no de fechas fijas.
Fase 1: Movilidad y conexión (0-6 semanas)
El objetivo es la reconexión mente-músculo. Paseos cortos, estiramientos de cuello y espalda (muy castigados por las posturas de lactancia y descanso) y respiración costal. La meta aquí es reducir la inflamación y mejorar la circulación.
Fase 2: Fortalecimiento funcional (6-12 semanas)
Si la valoración es positiva, introducimos ejercicios de fuerza con el propio peso corporal. Sentadillas, zancadas y ejercicios de tracción para la espalda son fundamentales. La fuerza es tu mejor aliada para manejar las demandas físicas de la maternidad.
Fase 3: Retorno al impacto (A partir del 4º-6º mes)
Correr o saltar solo debe considerarse cuando el suelo pélvico es capaz de gestionar impactos sin síntomas. Se recomienda empezar con intervalos de caminar-correr y evaluar la respuesta del cuerpo en las 24 horas posteriores.
Salud mental y el papel del deporte
El ejercicio postparto tiene un impacto directo en la neuroquímica cerebral. La liberación de endorfinas y la regulación del cortisol son herramientas potentes contra la depresión postparto y la ansiedad. El deporte te devuelve un espacio de autocuidado personal, fundamental para la resiliencia emocional en esta nueva etapa.
Es importante recordar que el sueño suele ser fragmentado durante estos meses. Si estás exhausta, una sesión de yoga suave o una siesta será más beneficiosa para tu recuperación que un entrenamiento de alta intensidad. El descanso también es parte del entrenamiento.
Nutrición y lactancia en la madre deportista
Si estás amamantando, tus necesidades calóricas y de hidratación son mayores. No es el momento de dietas restrictivas extremas. Asegúrate de consumir suficientes proteínas de calidad, grasas saludables (como el omega-3, vital para la recuperación de tejidos) y carbohidratos complejos que te den energía sostenida. La hidratación es crítica: bebe agua antes, durante y después del ejercicio para mantener la producción de leche y la función muscular óptima.
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¿Cómo cambia la rutina de ejercicios si el parto fue por cesárea?
En una cesárea, al ser una cirugía mayor, el tiempo de espera suele extenderse a las 8-10 semanas para ejercicios de carga. El enfoque inicial debe ser la movilidad de la cicatriz para evitar adherencias y una activación del core muy suave. Es vital asegurar que los tejidos profundos hayan cicatrizado correctamente antes de aumentar la presión intraabdominal para evitar hernias o molestias.
¿El ejercicio físico intenso puede alterar la lactancia materna?
Es un mito que el ejercicio perjudique la producción de leche. Manteniendo una hidratación óptima y una ingesta calórica adecuada, la cantidad no varía. Aunque un esfuerzo extremo puede elevar ligeramente el ácido láctico y cambiar mínimamente el sabor, la mayoría de los bebés no lo perciben. Se recomienda amamantar o extraer leche antes de entrenar para mayor comodidad física de la madre.
¿Qué pruebas puedo hacer en casa para saber si mi suelo pélvico está listo?
Antes de volver al impacto, realiza el ‘test de carga’: intenta saltar diez veces o toser con fuerza. Si sientes pesadez vaginal, dolor o tienes fugas de orina, tu musculatura aún no gestiona bien la presión. En ese caso, debes continuar con ejercicios de fuerza de base y fisioterapia especializada antes de intentar correr o realizar actividades de salto para evitar lesiones crónicas.
Preguntas Frecuentes
Q: ¿Cuánto tiempo permanece la relaxina en el cuerpo y cómo afecta mis articulaciones?
A: La relaxina puede permanecer en tu organismo hasta varios meses después del parto, especialmente si mantienes la lactancia materna. Esta hormona aumenta la elasticidad de los ligamentos, lo que te hace más propensa a sufrir esguinces o lesiones articulares si realizas movimientos bruscos o de alto impacto sin el control motor adecuado.
Q: ¿Cómo puedo saber si mi abdomen se está recuperando correctamente de la diástasis?
A: Una recuperación saludable se observa cuando, al realizar un esfuerzo moderado, tu faja abdominal se mantiene firme y no se proyecta hacia fuera en forma de cono o bulto. Más allá de la separación física entre los rectos, lo fundamental es que la línea alba recupere su capacidad de tensarse para proteger tu columna y gestionar la presión interna.
Q: ¿Es recomendable entrenar si no he dormido bien por cuidar al bebé?
A: No siempre es la mejor opción. En el postparto, el descanso es un pilar fundamental de la recuperación biológica y hormonal. Si te sientes exhausta, realizar un entrenamiento intenso elevará tus niveles de cortisol y aumentará el riesgo de lesiones; en esos días, es mucho más beneficioso optar por caminatas suaves, ejercicios de movilidad o, sencillamente, priorizar el sueño para permitir que los tejidos se regeneren.
